Construcciones territoriales juveniles y sus aspectos psicosociales en perspectiva del Macroproyecto de renovación urbana, Comuna San José, Manizales, Colombia

Resumen

En este artículo se exponen los resultados de un estudio que analiza el impacto psicosocial producido por las transformaciones del territorio, generadas por un proyecto de renovación urbana en la Comuna San José en la ciudad de Manizales.


Con la colaboración permanente de los jóvenes de la Comuna, se realizó una investigación interactiva basada en el diálogo permanente entre los actores sociales y los investigadores comprometidos con la realidad de los jóvenes desde sus propios intereses.


Se encontró que la transformación del territorio configura nuevos sentidos de vida, familia y vecindad y pone en evidencia fracturas identitarias y desarraigo del legado generacional y barrial de los jóvenes. Igualmente, les causa alteraciones en su condición psicosocial, reflejadas en tendencias depresivas, quebranto el sentido de comunidad, afectación de su identidad personal, familiar y comunitaria. Por último, también es causa de deterioro socio-económico que origina inseguridad barrial, aumento de la drogadicción y pérdida de espacios recreativos.

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Biografía del autor

Claudia Jurado-Alvarán, Universidad de Manizales. Manizales, Colombia

Ph-D. Ciencias Sociales, Niñez y Juventud. Universidad de Manizales y Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud. Magíster en Educación y Desarrollo Comunitario. Docente del Doctorado en Desarrollo Sostenible y Coordinadora del Campo de Psicología Social-Comunitaria de la Universidad de Manizales. Inscrita en el Grupo de Investigación Perspectivas políticas, éticas y morales de la niñez y la juventud. Manizales, Colombia.

Ricardo Alberto Ocampo-Castaño, Instituto Manizales. Manizales, Colombia.

Doctorando en Ciencias de la Educación. Universidad Cuauhtémoc de México. Magíster en Educación y Desarrollo Humano. Centro Internacional de Desarrollo Humano –CINDE–. Especialista en Educación Personalizada, Universidad Católica de Manizales. Licenciado en Administración Educativa, Universidad Católica de Manizales. Coordinador Académico Instituto Manizales. Manizales, Colombia.

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Publicado
2018-07-01
Como citar
JURADO-ALVARÁN, Claudia; OCAMPO-CASTAÑO, Ricardo Alberto. Construcciones territoriales juveniles y sus aspectos psicosociales en perspectiva del Macroproyecto de renovación urbana, Comuna San José, Manizales, Colombia. PROSPECTIVA. Revista de Trabajo Social e Intervención Social, [S.l.], p. 235-262, jul. 2018. ISSN 2389-993X. Disponible en: <http://nexus.univalle.edu.co/index.php/prospectiva/article/view/5968>. Fecha de acceso: 20 ene. 2019

Palabras clave

Impactos psicosociales, Facturas identitarias, Sentimientos de pérdida, Discriminación social, Proyectos juveniles

1. Introducción

Este estudio parte de las críticas a las ideas de progreso y desarrollo neoliberal que inspiran el modelo de desarrollo urbano al que responde el Macroproyecto de la Comuna San José. Este es un modelo que desconoce la profunda relación afectiva, emocional y espiritual de las personas con el espacio, lo que ha sido una fuente de conflictos y de inestabilidades que se producen por el desplazamiento de los pobladores de la comuna, especialmente de la población joven. Partiendo de esta relación, el estudio del impacto psicosocial de estos actores sociales ha permitido reflexionar sobre las acciones de desalojo de algunas zonas urbanas utilizadas como mecanismos para el desarrollo humano. Estas acciones son prácticas de destierro, cargadas de un significado simbólico que tiende a propiciar en la población juvenil traumas psicosociales generadores de tensión, sufrimiento y violencia, este significado tiene una relación directa con el espacio que habitan los y las jóvenes y su incidencia sobre los procesos de identidad social. Además, conviene señalar que el término espacio tiene un significado propio y es una característica inherente a él.

La investigación se originó en el trabajo comunitario adelantado por la Universidad de Manizales durante más de quince años, en vínculo con la “Red Galerías” y la Comuna San José, que ha buscado contribuir al desarrollo humano y social como aporte de la universidad a la ciudad, en sus programas y proyectos de proyección social. El liderazgo de esta labor ha estado a cargo del programa de Psicología de la Universidad. La investigación se concentró en los escenarios y los actores que participan en los procesos comunitarios, propios de las dinámicas que ha dejado el Macroproyecto San José. Este Macroproyecto se inició en 2008, impulsado por la administración de la Alcaldía de Manizales. Desde ese entonces, las siguientes administraciones lo han continuado con apoyo de entidades públicas. El estudio se desarrolló desde el año 2014, con la propuesta de avanzar hacia el cumplimiento de los siguientes objetivos: a) Generar conocimiento colectivo sobre el impacto psicosocial en la comunidad de San José de Manizales, producido por las transformaciones del territorio que han obligado al desplazamiento forzado de sus habitantes como consecuencia del Macroproyecto de renovación urbana de la ciudad. b) Aportar al estudio de las consecuencias psicosociales en los y las jóvenes, a expensas de la ejecución de un proyecto que desconoce la integralidad y la dignidad de las personas en relación con sus territorios y propiciar las condiciones para que recuperen sus propios mecanismos de construcción narrativa.

De acuerdo al estudio de Serrano y Vallejo (2013), cuyo centro es la Comuna San José y en perspectiva del denominado Macroproyecto de renovación urbana, se menciona que este se define bajo la tendencia a la zonificación y recuperación de funciones urbanas y justificado en la búsqueda de soluciones a problemáticas como la movilidad en las ciudades que están saturadas por el tráfico, pero también, sirven a los intereses del uso del suelo para la expansión de planes de construcción de vivienda y zonas económicas en lugares apropiados por sus condiciones de provisión de servicios y ubicación. Es común, que este tipo de renovación al tener su centro en el desarrollo capitalista y financiero, tienda a dejar de lado la condición social y humana de las personas que lo habitan.

La Comuna San José está vinculada con la historia de la ciudad de Manizales y del departamento de Caldas, allí se encuentra uno de los barrios que dio paso a la colonización antioqueña2 como es el barrio la Avanzada; en la actualidad esa historia se ve fragmentada, de acuerdo a Cantor-Amador, Rivera-Fellner, Ramírez-López (2008, p.164) “no porque así lo decida la naturaleza por el carácter agreste del territorio que permita o fomente comunas y barrios fragmentados económica y socialmente, sino porque deliberadamente al mencionar la Comuna se utilizan palabras que incluyen a su gente en actividades tipificadas como delitos: microtráfico de sustancias psicoactivas, muertes violentas, prostitución y delitos contra la propiedad”. Es de anotar, que estas actividades por lo general se relacionan con entornos barriales de la Comuna, donde predomina un alto grado de necesidades básicas insatisfechas, vulnerabilidad socio-económica y ambiental, así como a escenarios socio-familiares, donde se dan altos índices de violencia intrafamiliar, embarazos no planeados en menores de edad, consumo de sustancias psicoactivas, niños, niñas y jóvenes dedicados a actividades laborales, padres de familia con jornadas laborales extendidas, que limitan su presencialidad en el hogar.

Se destaca que en esta Comuna se encuentra ubicada la plaza de mercado actual, construida desde el año de 1951, que es un escenario que determina la construcción de un tejido social que favorece a la ciudad en general porque sirven de despensa, ya que por esa puerta entran la mayoría de los alimentos a la ciudad; quienes conforman este tejido, por lo general son pequeños comerciantes que suelen habitar los distintos barrios de la comuna. En términos arquitectónicos, es de anotar que logran sobrevivir al macro proyecto algunas construcciones representativas de lo que fue el legado de la colonización antioqueña, como fueron casas grandes de amplios balcones y patios con instalaciones y condiciones propias para el manejo en traspatio de gallinas y de la huerta casera, muchas otras no porque este Macroproyecto ha venido obligando a sus habitantes a salir de sus viviendas. Estas son parte de las situaciones, que según el estudio de Serrano y Vallejo (2013) han afectado y afectan a cerca de 25.0000 personas de la Comuna San José, por tanto se han visto obligados a buscar y habitar en otros espacios de la ciudad de Manizales, entre estos a los y las jóvenes y sus familias.

1.1 El uso del territorio origina transformaciones sociales

Los territorios latinoamericanos son impactados por los megaproyectos urbanos. En este sentido Díaz-Orueta (2009), observa que el impacto de las intervenciones no se limita a zonas urbanas específicas, pues estas terminan afectando toda la ciudad donde ocurren, y se van conformando nuevos patrones de estructuración territorial. Siguiendo a Díaz-Orueta (2009), las políticas que los soportan son plurales y producen experiencias urbanas con distintos resultados como sucede con jóvenes de la Comuna San José de Manizales. Las obras de desarrollo de cualquier ciudad implican una transformación del territorio y, por consiguiente, afectan las comunidades que las habitan, por ser estas las que concretan sus derechos en titularidades, en busca de la garantía de una vida digna en sus barrios o localidades (CED-INS, 2010).

Ultramari y Rezende (2010) consideran que los llamados Grandes proyectos urbanos suelen ser planes que fallan en sus propios objetivos, independientemente de si son discutibles o válidos. Su reflexión parte del estudio de las intervenciones en el territorio urbano brasilero, en tres casos referidos a proyectos de la ciudad de Belém do Pará, una recuperación del barrio Lagoinha, en Belo Horizonte y, un tercero, en Norte América en intervenciones en Baltimore. La puesta en escena del fracaso ocurre en administraciones públicas que pretenden llevar adelante un proyecto que se dice transformador de la ciudad.

1.2 Sobre la condición ciudadana Juvenil en Latinoamérica

En la actualidad, las juventudes de América Latina son heterogéneas claramente diferenciadas de las generaciones anteriores. Según la Alcaldía de Bogotá (2015) “las juventudes, categoría puesta en plural, pueden ser comprendidas como potencia social, como construcción histórica y cultural de nuestras sociedades”. Tienen dificultades estructurales de inserción social, económica y política, aunque cuentan con un potencial enorme para el desarrollo. Muñoz-González (2003) sostiene que los y las jóvenes en Colombia -en especial los más pobres- padecen problemas de exclusión, falta de oportunidades, reproducción de la pobreza y altos índices de muertes violentas y escasas expectativas de vida, en comparación con jóvenes de otros países de América. Según Muñoz-González (2012), este grupo poblacional vive la discriminación por ser joven a todos los niveles, sin que ello sea percibido como un problema. De modo que los y las jóvenes están en una situación de doble exclusión: una por ser habitantes de una comuna fracturada material y socialmente y, otra, por su condición juvenil.

De manera paralela, fue necesario abordar la condición juvenil en América Latina. De acuerdo con Graterol-Acevedo (2014) esta tiene en su base problemas iniciales y discusiones centradas en las características que describen a los y las jóvenes como personas que no son adultas, que no tienen un empleo formal, que aún no son profesionales y que dependen de su familia. Estas cuestiones influyen en los deberes sobre la condición ciudadana en relación con el cumplimiento de las normas. Lo anterior indica que este estudio se ubica en el contexto de los problemas sociales de los y las jóvenes que habitan una comuna como la de San José; desde aquí se dan temas y herramientas para repensar la democracia.

1.3. La ciudad como territorio y construcción de sentido para los y las jóvenes

La ciudad como territorio que cambia y origina las dinámicas y los sentidos que cada actor social construye. Según Castells y Borja (1996), estos sentidos construyen la ciudad y proponen que “A cidade assume definitivamente centralidade na criação e dinamização de bens simbólicos e no bem-estar de sua população” (p. 152). Esta dinámica, en los y las jóvenes como actores sociales, propician la construcción de nuevas formas simbólicas que, en los y las jóvenes de la Comuna San José, configuran su reconocimiento y sus sentidos al habitar un espacio derruido. Estas nuevas formas simbólicas y de sentidos son, en términos de Bourdieu (1996, 2007, 2013), capital simbólico que otorga poder simbólico a quien se las apropia, lo que es una meta anhelada más que vivida por los y las jóvenes, que añoran el pasado cuando habitaban su territorio sin la intervención de la renovación urbana.

1.4 Configuración identitaria

Las fracturas identitarias son un tema abordado por la psicología social abordado desde la década de los años 70, cuando Erik Erikson (1974) observó las influencias sociales y culturales de los y las adolescentes, y encontró que la formación de identidad en los y las jóvenes es afectada por la incorporación de su imagen paterna y por otras relaciones significativas en su vida como sus vivencias y sus creencias. Erikson considera que los ingredientes necesarios para la identidad no están presentes hasta la adolescencia, cuando los cambios fisiológicos y cognoscitivos coinciden con las expectativas sociales. La identidad de los y las jóvenes de la Comuna San José es afectada por su condición de precariedad actual. Schwartz, Luyckx & Vignoles (2011), se refieren a la identidad que emerge en la vida adulta, de modo que estos jóvenes pueden llegar a ser adultos con proyectos de vida marcados por la incertidumbre y la violencia.

Según Soltani, Molazadeh, Mahmoodi & Hosseini (2013), el papel del patrón de la comunicación familiar en la predicción de estilo de la identidad es una condición de su configuración, y la familia es el primer sistema en el que un niño forma su identidad. De modo que las heridas y las tensiones vividas por las familias impregnan el patrón familiar fracturado, que puede anunciar una formación identitaria conflictuada, que tiende a ubicar a los y las jóvenes en un lugar de tensión entre lo que sentían que eran, lo que son y lo que desean ser. En esta forma, pasan de una estructuración de identidad definida y coherente con sus proyectos de vida, a identidades lesionadas.

La identidad, según Morsunbul, Crocetti, Cok & Meeus (2016), relaciona a los y las jóvenes con perfiles de identidad que pueden asociarse con problemas de conducta y con las posibilidades, relacionarse con otros y con el grupo.

Los sentimientos de dolor y de pérdida causados por el Macroproyecto pueden relacionarse con las posturas que advierten Hassan et al. (2015), quienes realizan su análisis alrededor de las situaciones de conflicto armado. No obstante, los aspectos que advierten se encuentran en el Macroproyecto en los sentimientos identitarios de los y las jóvenes, como son la pérdida y el dolor, por pérdidas emocionales, relacionales y materiales.

1.5 Los sentidos del territorio

Se parte de concebir el territorio como espacio contenido de un sentido “cultural” esencialmente es pasado por los signos más visibles, más establecidos y más reconocidos del orden social, delinea simultáneamente el lugar, por eso mismo definido como lugar común. Reservaremos el término “lugar antropológico” para esta construcción concreta y simbólica del territorio como espacio (Augé, 1993). Según este autor este lugar permite la construcción de identidades, relaciones e historias de vida. El territorio, en perspectiva De Certeau (2007) se puede entender como “un lugar practicado”, que contiene relatos que atraviesan y organizan los lugares, es constituido por las prácticas que sus habitantes dan al lugar, de ahí que los relatos de los y las jóvenes en este estudio son la base para iluminar las nuevas construcciones de sus lugares cotidianos y su conjugación va perfilando nuevas construcciones de su territorio. En un sentido complementario se hace importante destacar la noción de territorio de Nates-Cruz (2010) como contraria del espacio físico: es una significación cultural con variadas implicaciones a nivel social y humano donde no existe un territorio en sí, sólo existe un territorio para alguien que puede ser un actor social, tanto individual como colectivo. Para este caso, se trata de un acercamiento a las construcciones sociales territoriales desde los aspectos psicosociales de los y las jóvenes de la Comuna San José.

2. Metodología

2.1 Estrategia metodológica

Esta investigación se inscribe en las epistemologías del Sur (De Sousa-Santos, 2010); epistemologías de la diversidad y de las experiencias de las propuestas de los y las jóvenes que reconstruye prácticas narrativas a partir de sus propios referentes, marcos y lugares de interpretación.

La investigación utiliza recursos metodológicos propios de un esquema de investigación participativa. Se reflexionó sobre los sentidos y las prácticas sociopolíticas implícitas en el actuar comunitario. Esta concepción metodológica defiende la complementariedad en las ciencias sociales y autoriza a utilizar las herramientas que exija la ruta en el trabajo con los y las jóvenes. Este método resalta la construcción colectiva mediante el diálogo en los contextos sociales que se abordan en la investigación y en la relación entre los actores sociales y los investigadores comprometidos.

La investigación empezó con la vinculación a las dinámicas de grupos de jóvenes habitantes de la Comuna San José, y a sus entornos como la Plaza de Mercado en esta comuna; con actores como comerciantes formales e informales instituciones de salud, educación, cultura y organizaciones comunitarias con las que los y las jóvenes tienen relación.

Este enfoque recurre al análisis estadístico para contextualizar algunos aspectos cuando se considera necesario. Se trata de un enfoque que permite reconocer la manera en que las prácticas socio-políticas se instituyen en medio de la construcción y la práctica socio-política. En este sentido, el estudio es abierto a varias perspectivas investigativas, puesto que la realidad estudiada es compleja y no admite la posibilidad de ser abordada mediante datos aislados. Así, el estudio busca la complementariedad para discernir de manera comprensible la información (Murcia-Peña y Jaramillo-Echeverri, 2008; Murcia-Peña y Jaramillo-Echeverri, 2005; Hurtado, 2004; Murcia-Peña, Sánchez, y Candamil, 2006; Murcia-Peña, 2006).

La utilización complementaria de recursos metodológicos busca asumir las realidades sociales en su complejidad, y requiere crear propuestas de análisis teórico y metodológico igualmente complejas, que permitan comprender el fragmento de la realidad estudiada en sus múltiples interacciones. En esta perspectiva, el problema y el método son la primera construcción de sentido y por tanto se elaboran a partir de la realidad misma, y confluyen en campos en los que se profundiza la comprensión del fenómeno (Murcia-Peña, 2006).

La metodología del estudio partió de la tradición de trabajo comunitario de la Universidad de Manizales en la Comuna, por más de 16 años. En los tres años previos a este estudio, se trabajó con los y las jóvenes, en educación para fomentar la participación, a través de foros con jóvenes que habitan en la comuna, estudian en sus instituciones educativas y buscan en ella espacios de trabajo y esparcimiento.

2.2 Diseño

El estudio se realizó en dos momentos: en el primero, se trabajó en la construcción de las narrativas a partir del fomento de espacios participativos con los y las jóvenes y en el segundo se trabajó en la comprensión de las narrativas a partir de momentos de retroalimentación de las mismas con los participantes. Aquí, el investigador es un actor más que construye sus propias ideas sobre la realidad que observa, y dialoga sobre estas con los participantes.

Participantes. Jóvenes de la Comuna San José de Manizales y actores de su contexto, que colaboraron para buscar alternativas a su condición de vida afectada por el Macroproyecto urbano que los transforma. Las narraciones fueron desarrolladas por dos grupos de jóvenes escolarizados de la comuna con participación igual de hombres y mujeres entre15 y 18 años, se realizaron a partir de preguntas sugerentes referentes al impacto del Macroproyecto en sus ámbitos personales, familiares, escolares, vecinales, barriales y ciudadanos.

El proceso de investigación se desarrolló en un contexto de acciones interinstitucionales entre la Universidad de Manizales y el Instituto Manizales, como la realización de un Foro de jóvenes para jóvenes realizado en 2012. Desde aquí, se tejieron vínculos con los y las jóvenes que participaron en este estudio, y que los motivó a incorporarse a la investigación, para buscar alternativas a su condición de vida afectada por el desarrollo del Macroproyecto urbano que les define otras condiciones de vida.

2.3 Técnicas e instrumentos de recolección de información

Grupos de discusión. Se realizaron alrededor de un tema propuesto por los investigadores. El propósito del grupo de discusión es hacer que se expresen sentimientos, creencias, experiencias y reacciones de los participantes (Ibáñez, 1979). Estos grupos se integraron cada uno por 15 jóvenes de la comuna, con participación igual de hombres y mujeres entre 15 y 18 años. Las preguntas motivadoras se refirieron al impacto del Macroproyecto en sus ámbitos personales, familiares, escolares, vecinales y barriales. Las discusiones fueron coordinadas por jóvenes universitarios de ciencias sociales, para que los encuentros con los y las jóvenes estuviesen mediados por relaciones horizontales y de confianza. Los tópicos centrales para la reflexión fueron “¿Cómo era la comuna antes?”, “¿Cómo es la comuna hoy?” y “¿Cómo sueñan su comuna en el futuro?”

Entrevista semiestructurada. En estas entrevistas, se alternaron preguntas previstas con preguntas espontáneas. Esta forma permitió profundizar las características de los participantes. Por ello, permitió una gran flexibilidad en las conversaciones. Las preguntas previstas se hicieron para analizar el impacto del Macroproyecto desde la perspectiva personal de los entrevistados. Se entrevistaron jóvenes residentes de la comuna mediante preguntas abiertas como: ¿cómo el Macroproyecto de San José ha afectado su vida? ¿Qué cambios se han dado en sus relaciones vecinales? ¿Qué cambios se han dado en sus relaciones familiares? ¿Qué cambios laborales han tenido sus padres después del Macroproyecto?

Las narrativas. Se recopilaron narraciones de los y las jóvenes respecto a las experiencias del destierro, las luchas y las esperanzas en la construcción de escenarios de encuentro y acciones colectivas según su condición juvenil. Se planteó la narrativa orientada al descubrimiento en los y las jóvenes de la forma como viven la experiencia del desalojo y la forma como enfrentan los caminos de restitución.

Una crónica visual. Se construyó colectivamente para dinamizar la participación de los y las jóvenes y de otros actores que participaron en esta investigación. Permitió exponer sus relatos como habitantes de la comuna, según sus experiencias. La crónica permitió visibilizar las voces de los y las jóvenes y de otros habitantes de la comuna.

Jornada artística y deportiva. Permitió dinamizar la capacidad propositiva de los y las jóvenes y crear espacios para dialogar con los investigadores. Se crearon escenarios participativos según sus necesidades y capacidades para trabajar en grupo. Realizaron piezas artísticas y actividades deportivas en las que expresaron sus vivencias respecto al Macroproyecto.

2.4. Análisis de la información

El diálogo con los actores permitió que expresaran su propia interpretación consignada en narrativas y memorias producidas a partir de metodología utilizada. El estudio fue enriquecido por el análisis teórico para triangular la información según diferentes actores y fuentes documentales. La triangulación comprendió el uso de varias estrategias para estudiar el mismo fenómeno.

3. Resultados

Entre los principales resultados de la investigación, está la observación de los impactos psicosociales provocados por el desalojo y abandono de la comuna desde 2008 hasta hoy. El Macroproyecto deterioró las condiciones de vida de los habitantes y suscitó conflictos sociales nuevos. A continuación, se analizan algunas afectaciones y alteraciones psicosociales vividas por los y las jóvenes, que son huellas dejadas por la renovación urbana adoptada en Manizales y sus prácticas.

Estos jóvenes construyen su futuro partiendo de lo heredado y así construye su memoria. La situación de desalojo forzado hace que la población joven sea expuesta a riesgos inéditos, de modo que es preciso conocer sus afectaciones y los recursos que utilizan para sobreponerse a ellas.

3.1 Salud mental y bienestar psicosocial de los y las jóvenes de la Comuna San José

Los sentimientos de desolación y desesperanza de los y las jóvenes de la comuna se relacionan con su sentido de comunidad. Por eso, su fracturación ocasiona la pérdida de la calidad de vida barrial, puesto que, según Hombrados-Mendieta y López-Espigares (2014), esta se relaciona con la satisfacción con el entorno físico, la motivación y el apoyo social que prestan las instituciones, que son tres dimensiones del sentido de comunidad que mejor predicen la calidad de vida residencial.

Sentimientos de fracturaciones identitarias

En correspondencia con el abordaje de la identidad, según el estudio de Morsunbul et al. (2016), los perfiles de identidad pueden relacionarse con problemas de su bienestar y las posibilidades de cultivar sus relaciones interpersonales y de grupo. Al respecto, un joven expresa, que presenta limitaciones para alcanzar su bienestar:

Otra imagen nos surge es el recuerdo de aquel camino que conducía a nuestro colegio, esa calle que cortaba distancias entre mi colegio y mi hogar, podíamos disfrutar de las canchas que eran ocupadas constantemente por las risas y regocijos de quienes participaban en torneos de futbol, de baloncesto y recreaciones que hacían más amenas las tardes después de clase (EJcsj15,3 2015).

Los y las jóvenes en la comuna viven una confrontación entre “quiénes son” y “quiénes pueden llegar a ser”, como uno de los efectos de una nueva vida barrial, que contiene transformaciones físicas y también profundas fracturas y tensiones en las relaciones familiares, interpersonales y comunitarias, que terminan distorsionando el alcance de su bienestar y su salud mental.

Sentimientos de pérdida y de desarraigo del legado generacional

La percepción de la pérdida de identidad generacional que los y las jóvenes obtienen al escuchar las vivencias de sus compañeros les permite vivirlas como propias, lo que desencadena sentimientos relacionados con el abandono más allá de sus “casas”, donde ocurrían las historias personales y familiares:

Es doloroso cuando vemos que un compañero de nosotras, de nuestro salón de clase se tuvo que ir del barrio llamado “El culebrero”. Él dijo que a la mamá fue a la que se le dio más duro, dejar su casa, quien vivió mucha tristeza, porque, la mamá tuvo muchos recuerdos en esa casa y fue en esa casa donde murió mi abuela, donde mi madre, su familia, mis hermanos y yo crecimos (EJcsj174 2015).

En los relatos de los y las jóvenes, se transparentan sentimientos de los adultos que dejan entrever las cicatrices de un desplazamiento urbano forzado, pues las familias son despojadas más que sus casas, de sus “hogares”, por decisiones externas que las hacen sentir desprotegidas y excluidas de la sociedad. Estas condiciones externas ocasionadas por el desalojo dejan huellas profundas en la comunidad. Esta situación de las familias y especialmente de los y las jóvenes hace pensar que el camino de la renovación urbana, definido solo desde una perspectiva económica, debe ser superado, porque sus efectos perversos en la población son inconmensurables. Ahora bien, la solución no solo se encuentra en los ciudadanos, sino que se interpela otras instancias, con poder de decisión y con capacidad de acción. De ahí que el legado generacional suscite indignación y deseos de vengarse de todo aquello que simbolice a los agresores. A continuación un testimonio de un joven señala que el Macroproyecto demolió no solo casas, sino que arrasó con sus hogares:

Se llevaron las casas de nuestros abuelos, esas grandes casas donde recorrimos pasillos que parecían infinitos, esas viviendas cuyos balcones adornaban las calles de nuestro barrio, esas casas donde se tenía el encuentro de amigos, vecinos y familiares, hoy en día hasta da miedo caminar por algunos lugares, donde se siente es soledad (GDJ2csj5 2015).

Para los y las jóvenes, el Macroproyecto se ha convertido en un acontecimiento que los lleva a evocar aquello que se solía hacer y hoy se añora y a enfrentar una realidad barrial y familiar cuyo sello es la desolación y el resquebrajamiento de las relaciones familiares, sus vínculos de amistad y vecindad. Esta pérdida generacional tiende a suscitar abandono, soledad, tristeza y miedo.

Sentimientos de pérdida del legado generacional barrial

La destrucción de nuestro barrio nos duele, esto ha traído mucha violencia, se nota mucha diferencia entre el antes y el después, como pasó de ser nuestro hogar a una especie de relleno sanitario (GDJ1csj 62015).

Esta percepción expresa la afectación de la condición de seguridad que les daba su barrio antes, que albergaba un sentimiento de “hogar”, que es extendido a su comunidad, es decir, en su barrio sentían protección y condiciones dignas para vivir. Pero ahora, por la violencia y las deterioradas condiciones ambientales, sienten que carecen de las condiciones mínimas para el bienestar, la salud mental y física de ellos y de su comunidad.

El sentido estético de la comunidad expresado por los y las jóvenes difiere de los sentidos de estética de los modelos de desarrollo urbano que son pensados e impuestos desde afuera:

Mi papá dice que es muy maluco tener que dejar un lugar tan increíble, como es la Comuna San José, así sea porque la casa sea “fea” o “bonita”. Quienes hacen que se abandone el barrio son muy intolerantes e irrespetuosas al tener que darle plata, para que la gente tenga que irse a otro lugar, sintiendo “aburrimiento”, al tener que salir, muchas veces a zonas lejos de la Comuna San José, donde si vivían felices (EJ16csj7 2015).

Los testimonios de los y las jóvenes se basan en las referencias de las vivencias de sus padres y otros adultos porque, aunque a esa edad tienden a distanciarse de sus padres, el sentido de comunidad tiende a ser fuerte y es su referente de pertenencia y de identidad comunitaria. Los y las jóvenes encuentran que, para sus padres, el barrio es un lugar propio, sin importar la belleza de otro lugar donde los manden a vivir. En este sentido un joven expresa: “donde no conoce a nadie, todo por verse obligados a dejar la casa y el barrio donde se conocían con todo el mundo” (EJcsj17 2016).

Sentimientos de pérdidas afectivas

Las afectaciones emocionales, afectivas, familiares y sociales, se expresan de manera dramática, en expresiones como:

Sentimos tristeza, sentimos rabia, por el desplazamiento muchas personas del barrio. Pues yo sé y hasta donde entiendo ellos sienten tristeza y “aburrimiento” de irse y dejar a las personas que quieren, como son sus familiares y vecinos. Se viven los recuerdos, de todos los años que estuvieron en esa casa, en el barrio. También sentimos parte de rabia, porque a los vecinos en ese momento que ven que les tumban sus casas, a ellos les dan ganas de hacer cosas que no deben hacer con las personas que están tumbando las casas (GD2csj 2015).

Nos tuvimos que pasar a otro barrio, ahora me queda muy retirado para venir a estudiar; ya se han ido mis amigos para otras ciudades, otros barrios. Ya es muy pocos los amigos que tengo, y esto me ha afectado en la parte psicológica, me siento triste y aburrido por lo que deje (EJ14csj8 2015).

Para los y las jóvenes, la vivencia del otro produce en ellos sentimientos de malestar propios del daño emocional, psicosocial y material, que les ha dejado la renovación urbana. Los relatos expresan las vivencias de los otros que han tenido que dejar el barrio y vivir el desarraigo, como si fueran propias.

3.2. Afectaciones socioeconómicas

Los y las jóvenes y sus familias son afectados por rupturas en las redes familiares y comunitarias, entre las cuales se destacan las pérdidas de las opciones laborales de sus padres y de ellos mismos, que suelen trabajar a edad temprana para contribuir a los ingresos de la familia. Estas pérdidas agudizan las condiciones de pobreza:

Mi padre se quedó sin trabajo, porque mi casa servía de bodega a su jefe, quien le dijo que no le daba más trabajo, porque el barrio se estaba volviendo muy inseguro, y corría peligro su mercancía, ya que las casas están quedando descubiertas y fáciles para la entrada de los ladrones (EJ16csj 2015).

Otra afectación socio-económica se refiere a que algunos familiares de los y las jóvenes terminaron vendiendo sus casas a precios que no les permiten comprar una vivienda digna, y terminaron viviendo en arriendo:

A mis abuelos les tocó irse porque la casa la iban a tumbar y les dieron veinticuatro millones, con eso no han comprado casa y están pagando arriendo (EJ15csj 2015).

Acontecimientos de este orden terminan cambiando en las familias de estos jóvenes la condición privilegiada de ser propietarios, a una condición de inquilinos, lo que tiende a disminuir significativamente los ingresos familiares mensuales. Los y las jóvenes han sido testigos de personas de la comunidad que como consecuencia del desalojo han terminado locos y se han vuelto indigentes:

Aquí mostramos una casa destruida, la carretera y una persona que se volvió loca e indigente porque le tumbaron la casa donde vivía y su alojamiento (GD1, 2015).

Por supuesto, la fragilidad psicológica de las personas que pueden entrar a estados psiquiátricos, por condiciones de vida como estas donde prima la inseguridad y la vulnerabilidad, propias de vivir en la indigencia. El relato de estos hechos por los y las jóvenes indica su temor por un futuro que no les promete una condición mejor que la narrada.

Inseguridad barrial y problemas en la convivencia comunitaria

Las transformaciones barriales incluyen condiciones que configuran un territorio que no ofrece garantías para hacer vida barrial y comunitaria, por el miedo que les produce la presencia de indigentes y vándalos:

Otras consecuencias de este Macroproyecto es la difícil convivencia en el barrio, ya que se hace cada vez más complicada la tranquilidad, porque normalmente se ven dos o tres casas por cuadra y el resto son solo ruinas, que se han convertido en la actualidad en sanitarios de los indigentes (algunos de estos vienen de otros municipios), ya que con tanto hueco y escombro en la Comuna tienen ellos más lugares para esconderse y ubicar sitios para el consumo de droga y en otros espacios hasta se ubican centros de comercialización de los jíbaros (GD2csj 2015).

El forzoso estado de abandono de quienes viven el desalojo, les produce preocupación, puesto que la nueva condición del barrio ha sido promotora de la presencia de nuevas personas en la Comuna en condición de indigencia, así como y de más sucesos violentos que han despertado mayores desequilibrios socio-económicos, junto con nuevos sentimientos de peligro y miedo de vivir en la misma.

Sentimiento de miedo a transitar el barrio

Los y las jóvenes expresan en sus narraciones miedo de caminar su propio barrio, lo que tiene relación con las transformaciones urbanas:

Hay muchos indigentes, uno los ve por ahí, nos da miedo de ellos, más cuando nos insultan”. “Hay gente muy mala, ya no se puede salir después de la diez de la noche a la calle, porqué aparecen personas que no pueden ver a alguien sacando por ejemplo un billete de mil, porque lo quieren robar, lo quieren hasta matar, también hay muchas niñas que se ofrecen sexualmente por plata”. “A mucha gente las están dejando sin casa, hay muchos muertos por las peleas, por las drogas y nosotros no queremos eso (EJ17csj 2015).

Muchos jóvenes y sus familias han terminado en condiciones extremas de miseria y exclusión, por el vandalismo, el tráfico sexual infantil, la muerte y la drogadicción, de tal forma que se deterioran las condiciones de seguridad, salud mental y bienestar psicosocial. Esto indica que se trata de un entorno comunitario destruido material y socialmente, que puede ser superado, parte de la solución está en cambios de comportamientos de los ciudadanos y además se requiere la participación de entidades tanto estales como privadas, con capacidad de decisión y acción. El miedo acompaña la añoranza de su vida en el barrio antes del Macroproyecto, esto en correspondencia con el siguiente relato: “la Comuna San José era un lugar agradable para vivir. No había inseguridad ni robos ni muertos, no era un paraíso, pero al menos se vivía humildemente y sin temor” (GD2csj 2015).

Este joven establece un antes en la historia de la Comuna, que era más segura que ahora, y donde ellos gozaban de una calidad de vida muy superior a la actual. Los y las jóvenes señalan que antes contaban con condiciones satisfactorias y agradables en su comunidad. Mientras que en la actualidad viven el estrés familiar y comunitario, la inseguridad hace que sus padres les limiten la posibilidad de vivir el barrio con la libertad de antes, se ven obligados a cerrar sus círculos de amistad y vecindad, ya que los y las jóvenes y sus familias se sienten amenazados por los ladrones, la drogadicción, la violencia barrial, la prostitución infantil, el tráfico de drogas y la muerte. Estas condiciones laceran la posibilidad de alcanzar una vida digna.

Discriminación social

La expresión “no importa de dónde vengamos sino la persona que seamos. Nos estamos refiriendo a que no todos aquí somos delincuentes, todos somos iguales; no somos malas personas” (GD1csj 2015) indica que a los y las jóvenes de la Comuna se les ha discriminado socialmente, y se les considera menos que otros habitantes de la ciudad, porque son sospechosos de ser delincuentes. De acuerdo con Muñoz-González (2012), es común que esto no sea considerado como un problema social con posibilidad de repercutir en la construcción identitaria.

3.3. Una mirada al futuro de los y las jóvenes

Los testimonios anteriores señalan un conjunto de condiciones psicosociales complejas y de poca garantía para la calidad de vida y el bienestar de los y las jóvenes. A continuación, se presentan los anhelos de los y las jóvenes por un mundo mejor, que garantice el derecho a una vida digna, como se expresa en testimonios de los y las jóvenes como los siguientes:

Queremos una comunidad más bonita, queremos hartos árboles por ahí. No queremos gente que se vea fumando vicio, ni gente muerta, ni violencia, entonces nosotros queremos algo mejor, si, nada de drogas, nada de peleas” (GD2csj 2015). “Soñamos una comunidad con más espacios para nosotros, no precisamente tiene que ser todo lleno de edificios, sino espacios para nosotros los y las jóvenes también, para hacer más fácil nuestro día a día donde podamos vivir tranquilos (GD1csj 2015).

En estos relatos anida el sueño de una comunidad donde se pueda convivir en paz con el otro, sentir nuevamente confianza y seguridad en su comunidad, ellos tienen el anhelo de la restauración de la situación social y económica de su comunidad. El futuro de los y las jóvenes de la comuna se ha venido opacando:

Muy pocos somos los que pensamos entrar a una universidad, las necesidades económicas obligan a salirse de estudiar y entrar a trabajar, pero las oportunidades de trabajo para los y las jóvenes que no han estudiado son mínimas sabemos que es una realidad. Entonces nos atreveríamos a señalar, que es la misma ciudad la que está creando las condiciones para la delincuencia y la drogadicción. Muchos jóvenes que salen del grado once, no tienen mayores posibilidades que entrar a prestar servicio militar o proyectarse para poder pasar a la policía (GD2csj2015).

Muchos jóvenes se sienten insatisfechos con las condiciones actuales que les ofrece su medio familiar y comunitario, se sienten limitados cuando se trata de encontrar caminos para realizar sus sueños, y sienten la obligación de encontrar una salida en actividades de supervivencia, como buscar trabajo a edad temprana, incursionar en las fuerzas armadas o trabajar en los call center9 que les permite mejorar los ingresos familiares, aunque les limitan las posibilidades para estudiar. Además, reconocen que sus amigos caen en el alcoholismo, la drogadicción o la prostitución.

La mirada al futuro de los y las jóvenes reclama la garantía de sus derechos. Sus relatos expresan que han sido vulnerados, especialmente respecto al derecho a la educación, a la recreación y a una comunidad en la que se pueda vivir en paz.

3.4. Impactos psicosociales y las nuevas territorialidades.

En el campo de la salud mental, los y las jóvenes tienden a presentar trastornos psicológicos persistentes expresados en las narrativas, como la angustia y la depresión, según los rasgos esbozados por Comer (2013). Los y las jóvenes de la Comuna San José presentan síntomas de diversos traumas que según la Organización Mundial de la Salud (1993) ocurren cuando la persona ha estado expuesta a un acontecimiento estresante o situación (tanto breve como prolongada) de naturaleza excepcionalmente amenazadora o catastrófica. Según los relatos, estos síntomas se derivan del Macroproyecto, por ende, de las nuevas situaciones territoriales que este ha generado, que los afecta profundamente, en sus emociones, sus pensamientos, sus sueños y sus esperanzas. Como se señala en testimonios de los y las jóvenes como este:

El viernes pasado encontraron a un joven muerto cerca al parque de San José, alguien dijo que fue por cruzar unas fronteras invisibles10 y se metió a la zona de unas pandillas, es triste que a veces por desconocimiento de las zonas de algunos jóvenes se termine con la vida de alguien (GD1csj2015).

Esto señala que los cambios del territorio a nivel físico también generan nuevas construcciones del territorio en lo psicosocial, se transforman las formas de relacionarse entre los y las jóvenes y su territorio, su caminar por su barrio y habitarlo es invadido de nuevos sentimientos como el miedo y la desconfianza, estos se van haciendo comunes, en este sentido dice un joven dice:

tenemos miedo de pasar por unas zonas del barrio, nos dicen cuidado, si pasa por allá le sale la pandilla y justo es por los lugares que tienen los caminos más cortos para ir al colegio y al parque (GD1csj2015).

Estos cambios territoriales generan en los y las jóvenes la configuración de nuevas formas de habitar su comuna, donde algunas zonas se vuelven de libre transcurrir para unos y para otros se vuelven amenazantes para la vida misma. En este sentido, entendemos aquí el trauma social como un conjunto de sentimientos y conductas vividas en un contexto específico, que limita la libre expresión de la personalidad y restringe el alcance del desarrollo humano y social. Hombrados-Mendieta (2010) plantea que el desarrollo incluye las dimensiones subjetivas y emocionales para que sea verdadero desarrollo, y es en ese sentido, en el que son afectados los y las jóvenes de la comuna, para quienes las transformaciones territoriales han generado nuevos referentes subjetivos e identitarios frente al sentido de pertenecer o no a una comunidad que los acoge o los expulsa a espacios que les son inseguros y desconocidos, más si llenos de formas de interactuar que tienden a generarles amenazas.

En este sentido, Suissa (2015) destaca que el abordaje de la perspectiva psicosocial para entender los problemas del comportamiento, como la angustia y la depresión, pueden ser resultado de condiciones socio-económicas como la pobreza, el desempleo, los lazos sociales débiles y la exclusión social, que coinciden con las condiciones que viven los y las jóvenes de la Comuna San José.

Para los reformadores urbanos, en cambio, el territorio es una suerte de sumatoria de lotes, sin historia y sin habitantes. Los dueños de los predios solo lo son porque tienen una escritura que lo dice, pero el territorio no tiene para ellos ningún valor simbólico ni social ni cultural, de ahí que terminen aceptando los ofrecimientos económicos que les pueda hacer una administración del Macroproyecto San José.

4. Conclusiones

De acuerdo con los objetivos del estudio, se obtuvieron conclusiones reveladoras de la condición juvenil en la casi demolida Comuna San José, cuya transformación territorial ha estado marcada por una avalancha de demoliciones y desalojos. Las principales conclusiones obtenidas con los actores fueron las siguientes:

Se encontraron procesos drásticos de desplazamiento de la comuna, con la afectación psicosocial de los y las jóvenes, expresada en pérdida de identidad respecto a un territorio que les era propio y que permitía una cohesión generacional, pérdida de la identidad barrial, deterioro socio-económico manifiesto en aspectos como inseguridad barrial, problemas de convivencia comunitaria, pérdida de espacios deportivos y recreativos, discriminación social, entre otros.

Estas alteraciones ocurren en la salud mental y la condición psicosocial de los y las jóvenes, y se expresan en tendencias depresivas, quebranto del sentido de comunidad, disolución de su identidad personal, familiar y comunitaria, en la pérdida de una memoria generacional y barrial, distanciamiento de sus amigos, vidas fracturadas, deterioro socio-económico expresado en aspectos como inseguridad barrial y precarias condiciones laborales, problemas de convivencia comunitaria, pérdida de espacios recreativos, destrucción de las redes familiares y vecinales, lo que les hace sentir a los y las jóvenes la discriminación social y la incertidumbre sobre su propio futuro y el de sus familias.

Las narrativas de los y las jóvenes expresan un momento histórico en sus vidas. Este momento tiene un contenido lleno de referencias cotidianas que propician su visión de las nuevas condiciones psicosociales que les deja el Macroproyecto, lo que permite observar aspectos de los y las jóvenes que los inducen a actuar en su mundo.

Las afecciones psicosociales de la población juvenil indican que el desarrollo urbano en Manizales pretende mejorar las condiciones de las personas y por eso consideran válido recurrir al desplazamiento y al destierro, porque no les importan las familias y las comunidades, como lo señalan los y las jóvenes. Y por eso, ellos son víctimas de una visión del desarrollo.

Algunos efectos de esta concepción instrumental del desarrollo son: el aumento de la drogadicción, la prostitución juvenil, la delincuencia, la obligación de buscar trabajos informales y el abandono forzoso de los padres, que trabajan en exceso para conseguir los ingresos básicos para sobrevivir.

Para el proyecto, no se escuchó la voz de las comunidades, ni se les ofreció soluciones antes de empezar a desalojarlas y por eso no hay alternativas de desarrollo para ellas. Se han vulnerado todos los derechos de las comunidades y de las personas y se ha desintegrado la cohesión social y, por consiguiente, se ha perdido su capital social.

Las vivencias de los y las jóvenes se relacionan con la destrucción de los barrios, lo que se asemeja a los efectos del conflicto armado sobre poblaciones que tuvieron que soportar amenazas que no tenían cómo sortear y que las obligaron a migrar en forma masiva y desordenada, con la pérdida de sus tierras y sus bienes y con la incertidumbre sobre su supervivencia.

Los testimonios resaltan el valor del sentido de comunidad en las dinámicas barriales en consonancia con los planteamientos de De Pablos-Ramírez y Sánchez-Tovar (2003). En el barrio, las personas desarrollan sentimientos de pertenencia, pues le adjudican sentidos al espacio, construyen y comparten experiencias, articulan valores y sentimientos. El barrio es el escenario físico y social que simboliza la comunidad.

Hay una comprensión equivocada sobre el territorio y el patrimonio cultural en las prácticas de renovación urbana de este tipo de Macroproyectos. No se considera que los habitantes, que viven dramáticamente el profundo significado existencial y trascendental de la ciudad, terminan vulnerados por el despojo de un territorio que creían propio.

Un Macroproyecto como el de renovación urbana ha transformado las relaciones sociales y el proceso de socialización. Antes, los y las jóvenes podían vivir en una comuna donde los lazos familiares y de vecindad permitían la solidaridad y eran concebidos en función de su bienestar. Las voces de los y las jóvenes indican que las nuevas generaciones de la Comuna viven la incertidumbre y el desarraigo de una cultura que ya sienten perdida.

Las políticas públicas para la juventud deben romper lógicas perversas del Macroproyecto de renovación urbana y de las políticas públicas que lo respaldan, y que desconocen los intereses y los derechos de sus habitantes que deben enfrentar el reto de superar el despojo y la violencia sobre sus derechos.

Los y las jóvenes se expresan en términos de dolor, desesperanza, rabia, impotencia y miedo por perder su primer nicho de protección como es el hogar. También se expresa en forma de tristeza de tener que desprenderse de sus familiares y amigos de su comuna que tenía espacios para el encuentro familiar, educativo, recreativo y deportivo. El estrés post-traumático juvenil y comunitario se presenta después de sobrevivir a la renovación urbana en la propia comuna. Este efecto nocivo limita a los y las jóvenes en la proyección de sus sueños, de vivir la reconstrucción física y psico-social de su territorio.

Finalmente, esta investigación plantea la necesidad de fortalecer en los y las jóvenes la posibilidad de tejer comunidad, para que construyan escenarios que les devuelva la esperanza.

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Este artículo es resultado de la investigación titulada “Voces Silenciadas: Narrativas del destierro, luchas y esperanzas de reparación de mujeres y jóvenes de la Comuna San José, Manizales, Caldas, Colombia“, aprobada y financiada en el marco de convocatoria interna de investigación (Agosto, 2014), de la Dirección de Investigaciones de la Universidad de Manizales, ejecutada por el Programa de Psicología de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, a cargo de los siguientes investigadores: Martha Cecilia Betancourt M., Patricia Botero G., Melva Mejía A., Claudia Jurado A., Aldemar Giraldo H. y de los colectivos comunitarios vinculados como son: Creapaz, Comunativa; Colectivo de Mujeres, Colectivo de Jóvenes, Comité de Voceros de la Comuna San José, Escuela Contra Pobreza
La colonización antioqueña fue uno de los hechos culturales, económicos y sociales más influyentes en el desarrollo de la historia, cuando se colonizaron diversos territorios deshabitados ubicados al occidente del país, principalmente al sur de Antioquia, así como en las áreas geográficas correspondientes a los actuales departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, el norte del Tolima y Valle del Cauca; es uno de los capítulos destacados en la historia de Colombia debido a las profundas consecuencias sociales y económicas que se produjeron en estas regiones. También se refiere, igualmente, al surgimiento de una sociedad más fluida y democrática en donde el latifundio era la excepción (Sanclemente-Tellez, 2010).
Sigla que significa Entrevista a joven de la Comuna San José de 15 años, 2015
Sigla que significa Entrevista a Joven de la Comuna San José de 17 años, en el 2015, de esta forma se continuará citando en el artículo.
Grupo de discusión de jóvenes No.2 de la Comuna San José
Grupo de discusión de jóvenes de la comuna San José No.1, 2015
Sigla que significa entrevista a joven de 16 años de la Comuna San José, 2015
Sigla que significa Entrevista Joven de 14 años de la Comuna San José, 2015
Es una noción de la lengua inglesa que significa centro de llamadas. Se trata de la oficina donde un grupo de personas específicamente entrenadas se encarga de brindar algún tipo de atención o servicio telefónico. Lugares que en los últimos años ofrecen oportunidades laborales a los jóvenes del Eje Cafetero de Colombia, donde las remuneraciones alcanzan para la subsistencia básica
En la ciudad sí hay fronteras invisibles, que impide el paso entre barrios, pero, de acuerdo con los informes de las autoridades, esas barreras o fronteras únicamente aplican para los propios miembros de las bandas criminales o los combos delincuenciales y no para la comunidad, para la población de esos territorios. Tomado de Noticias Caracol, 27 de febrero de 2017.