Prado Arellano, Luis Ervin y David Fernando Prado Valencia. Narraciones contemporáneas de la guerra por la Federación en el Cauca (1859-1863). Transcripción, estudio preliminar y notas críticas. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2017.

  • Lina Marcela González Gómez Universidad Nacional de Colombia

Resumen

Reseña

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Biografía del Autor

Lina Marcela González Gómez, Universidad Nacional de Colombia

Profesora Asistente en el Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín (Medellín, Colombia). Miembro del Grupo de investigación Historia, espacio y cultura, adscrito a la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, y coordinadora de la línea y el semillero de investigación “Problemas geohistóricos y socioespaciales”, del mismo grupo.

Publicado
2018-10-29
Como citar
GONZÁLEZ GÓMEZ, Lina Marcela. Prado Arellano, Luis Ervin y David Fernando Prado Valencia. Narraciones contemporáneas de la guerra por la Federación en el Cauca (1859-1863). Transcripción, estudio preliminar y notas críticas. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2017.. Historia y Espacio, [S.l.], v. 14, n. 51, oct. 2018. ISSN 2357-6448. Disponible en: <http://nexus.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/article/view/7141>. Fecha de acceso: 18 ene. 2019 doi: https://doi.org/10.25100/hye.v14i51.7141.

A pesar de la abundante bibliografía sobre las guerras civiles del siglo XIX colombiano, es mucho lo que aún falta por estudiar y entender de cada una de ellas, y del conjunto temático que conforman como parte de la construcción del campo estatal; por eso alegra la aparición de Narraciones contemporáneas de la guerra por la Federación en el Cauca (1859-1863). Transcripción, estudio preliminar y notas críticas, un estudio que ayuda a la comprensión de la dimensión regional de una de las guerras civiles más largas y complejas que se vivieron en el país, en el marco de las tensiones por la conformación de la nación y las regiones. Y así lo señalan los autores, para quienes el agrupamiento de las diez piezas que componen la obra, obtenidas del Fondo Arboleda del Archivo Central del Cauca, Popayán, se justifica porque posibilita “tener una visión de conjunto” sobre esta confrontación (p. 15) aunque ese conjunto se refiere ante todo al suroccidente del país, sin que se pierda de vista la relación con Antioquia ni algunos de los elementos que hicieron de ésta, una guerra civil nacional.

Estos textos son disímiles en su composición (diarios, cartas, presentaciones documentadas, apuntes generales o cavilaciones personales), pero permiten tener una mirada panorámica de la dimensión regional de esta guerra, incluso más allá de su propia periodicidad, ya que los apuntes finales del relato Acontecimientos en el sur del Estado del Cauca en la guerra de 1860-1863, fechados en 1869, son una reflexión sobre lo sucedido en Pasto desde la terminación de la confrontación hasta dicho año, la cual pone de manifiesto, la exclusión política y social a la que fueron sometidos los conservadores bajo los primeros años del radicalismo liberal (pp. 217-219).

Esta diversidad no es óbice, sin embargo, para descubrir en esos relatos ciertos elementos de unidad, siendo el más importante, la “visión conservadora” que tiene de los acontecimientos de la denominada Guerra por las Soberanías, un grupo social que se sentía profundamente afectado por las reformas liberales emprendidas desde mediados del siglo XIX, y el juicio moral que, desde esta perspectiva, se emite con respecto tanto al copartidario como al contradictor político.

Casi todos los textos que componen la obra son anónimos (sólo se conoce la autoría del firmado por Ana María Olano), pero los transcriptores intentan construir un entramado para establecer su procedencia, siendo el primer elemento, su existencia como parte de un fondo documental que concentra manuscritos de Sergio Arboleda, miembro distinguido de la élite conservadora caucana, y que dan cuenta de sus actividades y las de sus familiares y amigos cercanos. Pero al margen de saber el nombre de los cronistas de estos sucesos, dos inferencias de los compiladores resultan relevantes: la primera es que los diez textos son escritos por personas diferentes; la segunda es que todas ellas hacen parte de la red parental o clientelar del clan Arboleda Pombo que se extendía por Popayán y buena parte del suroccidente del país, configurándose otro elemento de unidad: la mirada de este grupo, anti mosquerista y pro ospinista, sobre una guerra de alcances nacionales.

Al respecto sería necesario llamar la atención sobre una obviedad: los autores de los escritos pertenecían, en todo caso, a una élite letrada y económica, afirmación evidente al analizar la información que proveen los compiladores sobre los miembros del círculo cercano de Sergio y Julio Arboleda, todos ellos con títulos universitarios, abogados, maestros, comerciantes, mineros o hacendados, funcionarios públicos y/o militares, que participaron de los escenarios de sociabilidad política fundados por aquellos, como la Sociedad filológica o la Sociedad Popular Republicana, “germen de una facción política regional conservadora […]” (p. 43), a la que se adscribían también algunos jefes políticos de las localidades caucanas, que como lo han mostrado otras investigaciones, son un elemento clave para entender la complejidad de la guerra de 1859-1862, en la que el poder de jefes políticos, caciques, gamonales y caudillos locales, fue parte del engranaje de la guerra del Estado contra sí mismo.2

De esta manera, los diarios publicados por Prado Arellano y Prado Valencia permiten entender cómo vieron los conservadores caucanos aliados al clan Arboleda la Guerra por las soberanías, cómo interpretaron su papel “a favor del régimen de la Confederación” (p. 55), y cómo se desarrollaron algunos eventos militares y políticos de la misma. Pero estos no son los únicos temas que se encuentran en estos diarios, pues una variedad de aspectos relacionados con la cotidianidad de la guerra y las dinámicas que impone en el conjunto de la población, van apareciendo a lo largo de las casi 250 páginas que constituyen las transcripciones documentales, y que brindan al lector la posibilidad de otear un entramado del que participan por acción, por omisión o por afectación, hombres y mujeres, niños y ancianos, pobladores negros e indígenas y miembros del clero, y cómo se van reforzando, no exentos de juicios morales, los imaginarios políticos bipartidistas que ya para entonces estaban claramente configurados.

Ahora, con relación al trabajo de los compiladores, es pertinente resaltar dos aspectos: el primero, que el aparte explicativo del texto, denominado Descifrando la visión conservadora de la guerra de 1860-1863. Una aproximación desde algunos diarios y registros de este conflicto decimonónico en el Cauca (pp. 61-151) constituye en sí mismo un capítulo analítico y explicativo no sólo sobre los textos transcritos, sino también sobre la guerra en cuestión y, especialmente, sobre el papel de los Arboleda Pombo y su círculo cercano, en la vida regional. El segundo elemento se relaciona directamente con lo anterior, y es tal vez lo más destacado de Narraciones contemporáneas de la guerra por la Federación en el Cauca…: se trata de la revisión de fuentes bibliográficas y documentales que permiten a los compiladores ubicar casi en su totalidad a los diversos personajes que aparecen en cada uno de los relatos incorporados en la obra.

En efecto, apelando tanto a la bibliografía más clásica sobre el siglo XIX colombiano, a monografías locales y regionales, a diccionarios biográficos y biografías individuales, como a un amplio acervo documental obtenido de diversos fondos del Archivo Central del Cauca, y los archivos Histórico de Buga, Municipal de Pasto y General de la Nación, Luis Ervin Prado Arellano y David Fernando Prado Valencia, logran dar cuenta, vía citas a pie de página, de una cifra no menor de 200 personajes “principales” de esta guerra, pero no se limitan a ello, ya que al contextualizar las redes parentales y político-sociales de éstos, permiten identificar un vastísimo conjunto de actores económicos, políticos, sociales, eclesiásticos y militares, regionales e incluso de la esfera nacional, desde los últimos años del período colonial hasta la década de 1860.

En este sentido la obra, aunque se compone de diez narraciones y un capítulo explicativo, es una unidad constituida por dos partes bien articuladas: los relatos y un trabajo de prosopografía significativamente documentado, que ofrece al lector en forma clara la identificación casi híper textual de los personajes que aparecen en los distintos documentos transcritos, y permite hilvanar varias historias que atraviesan la guerra en referencia y otros sucesos bélicos y políticos del siglo XIX; labor que viene a completar un trabajo inicial que ya habían publicado los autores en compañía de Laura Helena Ramírez: Diarios de las guerras de mediados de siglo en las provincias del Cauca, 1851-1854.3 Estas dos obras resultan entonces de obligada lectura para cualquier investigador que intente entender no sólo el problema de las guerras civiles de 1851, 1854 y 1859, sino también la configuración del sur y el occidente del país con su entramado económico, político y social.

Con respecto a las narraciones propiamente dichas, contienen muchos elementos de forma y de contenido que confirman que los cronistas comparten una visión de mundo desde la cual construyen un relato común sobre diversos hechos y situaciones, en el que ellos y sus copartidarios se ubican, como buenos patriotas, apoyados en Dios y la gloria de su ejército, del lado de la civilización; mientras que sus contradictores, devastadores de la nación e infames, bajo la tutela de Tomás Cipriano de Mosquera, “el Tirano de Suramérica” (p. 273), impulsan el país hacia la barbarie: se evidencian así los imaginarios políticos que reforzaban la confrontación entre legitimistas y federalistas.

Entre los temas que pueden hallarse en estos textos, es de resaltar la aparente vitalidad de los poblados del suroccidente pues las distintas narraciones permiten intuir aspectos como la actividad económica y política, o las formas de la comunicación y cómo ésta se mantiene activa, tanto a través del movimiento de los postas, como de las “chispas”, los rumores, y la prensa escrita, formas mediante las cuales circulan “noticias rojas” y “noticias conservadoras” de escala local, regional y nacional. Sobre esta misma cuestión llaman la atención Prado Arellano y Prado Valencia al señalar que estas evidencias “de alguna manera confrontan la tesis del aislacionismo regional y exigen por parte de los historiadores poner matices a tales afirmaciones” (p. 136). En el mismo contexto, es también de resaltar la relación constante que sugieren estas fuentes, entre el territorio Caucano y el territorio que a partir de 1861 se convertirá -precisamente por su participación en esta guerra-, en el Estado Soberano del Tolima.

En general, los textos transcritos se enfocan en la descripción de diversos sucesos, pero hay uno particularmente interesante, el de Ana María Olano, no sólo por tener una alta dosis interpretativa de la realidad del momento sino también por ser, tal vez, el más visceral del conjunto, una visceralidad que seguramente no proviene de su mirada femenina, sino de su mirada externa a los actos de guerra pues evidentemente no forma parte de las milicias, como al parecer si lo hacen varios de los restantes cronistas. Pero no portar armas, no parece significar, en este caso, no combatir, pues las frases de la autora son ataques frontales a los detractores políticos:

Vivir y vivir en Popayán no es sino morir con demasiada lentitud. Aquí donde solo se oye el suspiro penetrante del moribundo enfermo, y el lastimero gemido del desgraciado inválido […], no se vive, se muere con demasiada lentitud. Aquí donde todos los derechos divinos y humanos están a merced del más osado salvajismo, donde los insultos de los que degradándose hasta el extremo máximo, no se avergüenzan de pertenecer a un partido que no teniendo sanción moral, se [atreve a] dar la Ley, y donde el indio más brutal impunemente ultraja de obra a sus propios magistrados […], no se puede vivir, y se vive, o si esto es vida, venga mil veces la muerte!" (p. 274-275, II Parte del Diario Llevado en Popayán por la Señorita Ana María Olano)

Llaman también la atención, otros dos aspectos del conjunto de relatos: el primero es cómo la guerra se va trenzando con el problema racial y la distinción de las clases sociales, como lo manifiesta por ejemplo esta frase del Diario Histórico del Ejército del Sur (año 1861)… refiriéndose a uno de los movimientos de Mosquera:

Marchó hacia Cartago, a donde reunió como cuatro mil hombres, recogidos en todo el Cauca desde Patía hasta la aldea de María. La mayor parte de ese ejército se componía de negros zambos y mulatos, asesinos y ladrones del Valle del Cauca: los oficiales y jefes, entre los que iban algunos blancos, eran de los demagogos y cuadrilleros de las diferentes revoluciones anteriores, y formados en las democráticas, y corrompidos por los periódicos rojos de Bogotá (p. 187).

El segundo es cómo las mujeres no están totalmente por fuera de las dinámicas de la guerra o de la política local, pues en este texto se las encuentra, entre otros temas, como elemento clave de la circulación de la información: “Prendieron a una mujercita por haberle cogido un posta para el coronel Córdova […]” (p. 221); como informantes: "[José Manuel Pérez] al amanecer tuvo aviso por una mujer escapada de Hatoviejo, que Córdova iba sobre él” (p. 230); como proveedoras de armamento: “las fuerzas de los marinillos, ya [estaban] muy deterioradas [...]. El enemigo poseía un excelente armamento y municiones. [A] los agredidos […] faltabánles cartuchos y algunas señoras fueron al parque y conforme iban haciéndolos, los mandaban a los combatientes" (p. 241); como enfermeras: “Al fin ha permitido el general Sánchez que traigan los heridos, [y] que los pongan a todos en una casa que llaman hospital de sangre, porque las señoras que se han reunido los asisten y costean los gastos […]” (p. 148), e incluso como ángeles guardianes: “el general [Mosquera] no ha dejado traer los heridos de Córdova, esos infelices están pereciendo sin auxilio ninguno, a Valencia han querido sus soldados acabarlo de matar y ha sido preciso que la mujer y hermanas se acuesten sobre [él] para defenderlo de las garras de esas fieras […]” (p. 148).4

En fin. En Narraciones contemporáneas… se pueden encontrar estos y muchos otros temas para estudiar tanto la guerra civil de 1859-1862, como distintas dimensiones del suroccidente del país y aspectos variados de los más diversos actores de las dinámicas locales, regionales y nacionales: allí se identifican las críticas conservadoras a la “ineficiencia” del general Joaquín París, los efectos del clima o del desconocimiento del territorio en los resultados de los combates, la importancia del rumor en el desarrollo de la guerra, la manipulación de la información como estrategia de combate, y, si nos atenemos a lo expresado por sus cronistas, la exclusión y los abusos del poder impuestos por el liberalismo radical a los conservadores, durante y después de la guerra.

Para terminar, puede señalarse que la mayor debilidad de esta obra, que claramente cumple con su objetivo de ofrecer desde fuentes contemporáneas a los sucesos, una visión de conjunto sobre la guerra de 1859-1862, radica no en la obra misma sino en la edición, en tanto carece de índices analítico, toponímico y onomástico que habrían sido de gran utilidad para la consulta frecuente del texto.

Profesora Asistente en el Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín (Medellín, Colombia). Miembro del Grupo de investigación Historia, espacio y cultura, adscrito a la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, y coordinadora de la línea y el semillero de investigación “Problemas geohistóricos y socioespaciales”, del mismo grupo.
Expresión de Eugenio Gutiérrez Cely (“1860. Guerra de secesión en Colombia”; mimeo), citada en María Teresa Uribe de Hincapié y Liliana María López Lopera, La guerra por las soberanías. Memorias y relatos en la guerra civil de 1859-1862 en Colombia (Medellín: La Carreta Editores - Universidad de Antioquia, 2008), p. 41.
Luis Ervin Prado Arellano, David Fernando Prado Valencia y Laura Helena Ramírez Tovar, Diarios de las guerras de mediados de siglo en las provincias del Cauca, 1851-1854. Transcripción, estudio preliminar y notas crítica (Popayán: Editorial Universidad del Cauca, 2014).
Los encomillados corresponden a las siguientes narraciones: p. 221, Hechos principales en la primera época de la revolución en esta ciudad [Año 1860]); p. 230, [Sin título]; p. 241, Reacción conservadora en Antioquia (1863 y 64); p 148, Diario Empezando el 28 de Mayo de 1860 a los 29 días de la independencia del Estado.